El poeta sevillano Jesús Beades gana el XI Premio Internacional de Poesía Jovellanos, El Mejor Poema del Mundo, con su composición Plegaria por las conversaciones

ialonso2013 / Hace 1 minuto

El 21 de marzo, Día de Mundial de la Poesía, Ediciones Nobel ha premiado desde Asturias como El Mejor Poema del Mundo Plegaria por las conversaciones, del poeta andaluz Jesús Beades.

Según el jurado, Plegaria por las conversaciones es un poema destacable por su uso perfecto de los recursos formales y la invisible retórica de su lenguaje común. La gran poesía no se hace con palabras especiales, sino que hace especiales las palabras de todos los días. Sorprende el rigor rítmico y métrico en un estilo que debe mucho a un referente de la poesía de siempre, menos visible en nuestro tiempo: Manuel Machado. Además, esta plegaria no es una oración sublime, sino un recuerdo de los momentos memorables, y tantas veces fugaces, que compartimos con quienes dan sentido a nuestras vidas.

El poema se editará en un libro junto a los otros finalistas seleccionados por el jurado. Ediciones Nobel dará a conocer en los próximos días la lista definitiva de finalistas en su página web y medios sociales. El premio está dotado con 2.000 euros. La entrega se realizará en una ceremonia conjunta con el Premio Internacional de Ensayo Jovellanos en fecha por determinar.

En esta edición se han recibido 1.866 candidaturas: 816 de España; 245 de Argentina; 109 de México; 164 de Colombia y 58 de Venezuela, entre muchos otros países destacados; pero también han llegado composiciones desde Mozambique, Israel, Sri Lanka y Taiwán, demostrando el impacto universal de esta convocatoria.

El fallo de este Premio es una de las actividades principales de la iniciativa Asturias, Capital Mundial de la Poesía, que busca que Unesco reconozca al Principado con esta distinción.

El Premio Internacional de Poesía Jovellanos continúa con el mismo espíritu con el que nació: hacer realidad la sugestiva utopía de encontrar cada año “el mejor poema del mundo” con el fin de recordar al ilustre Gaspar Melchor de Jovellanos.

Una de las peculiaridades a recordar de este Premio es que los poemas que se presenten pueden estar escritos en cualquiera de las numerosas lenguas del mundo.

Biografía de Jesús Beades

Jesús Beades nació en Sevilla en 1978. Ha publicado tres libros hasta la fecha, Tierra Firme con el que obtuvo el Premio Gerardo Diego 1999, Centinelas con el que se inició la colección «Vandalia Nova» de la Fundación José Manuel Lara, y La ciudad dormida con el que se le concede el áccesit del Premio Adonais de 2004, además de una plaquette Mano de música con algunos poemas de juventud.


Ha sido incluido en las antologías La búsqueda y la espera (2001) y Alzar el Vuelo (2006). También ha colaborado en las revistas ÁgoraNadie parecíaRenacimientoClarín Númenor, de la que forma parte de su redacción.

Anteriores ganadores

2014: Sy (Madre). Cristian David López

2015: Chāk (Escapar). Sepideh Jodeyri.

2016: La oscura intimidad de la medusa. Celia Corral Cañas.

2017: Lista da compra da viúva (Lista de la compra de la viuda). Emma Pedreira.

2018: Alejandría. Alejandro Garmón.

2019: Alzheimer. Eliseu Ferrero Calatayud.

2020: Arrugas. Dalia Alonso Secades.

2021: La tierra de los fracasados. Alicia Louzao.

2022: La estatua de Bolívar. Óscar Eduardo Soto.

2023: Posibilidad de la I.A. Jorge Varela.

2024: Plegaria por las conversaciones. Jesús Beades.

El poema ganador

Plegaria por las conversaciones

Ya se han marchado todos. Y en la noche reciente

una conversación aún me baila en la mente,

unas horas de amigos cuando cae la jornada,

y el ubi sunt? resuena como un golpe de espada.

Ya se van a la cama, ya se alejan en sueños

con los ojos brillantes por el vino, y son dueños

de la alegría oculta de combatir el frío,

de haber visto otros ojos mirando el mismo río,

que nos miran y dicen: “¿Tú también? ¡qué alegría!”

Pero de todo esto… ¿me acordaré algún día?

No queremos recuerdos. Queremos nuestras cosas,

beber del mismo río, oler las mismas rosas,

abrazar las espaldas que cargaron las penas,

pero no fantasmales, sino que más terrenas,

más reales incluso de lo que soportamos.

Llenar el cuerpo entero de todo lo que amamos.

Quizás estoy soñando. Me he puesto un poco triste.

Pero Tú omnia nosti, Señor, que siempre viste

cómo mi corazón se alimentaba y vive

de aquellos que vinieron a dar al que recibe,

de aquellos que me diste como se dan los besos,

de esos, por sus nombres, ¡de esos, sí, de esos!

Acuérdate, Dios Padre, de nuestras noches locas,

de las horas de luz que siempre serán pocas.

Convierte Tú en música nuestro no me abandones,

y guárdanos allí nuestras conversaciones.

Jesús Beades